Para un Nuevo Año

La página de

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Y el mismo Pedro os desean:

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<<Bieeeeeen, acaba un añooooo… Y empieza otrooooo!!!>>.

<<No malgastes letras, hijo mío, que andamos pillaos…>>.

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Adelanto:Crónicas de la Tierra Media

(Click para ampliar).

Aquí os pongo un adelanto del que pronto será el libro del año: (aunque no es de mi libro, os pongo esta imagen de una batalla por la Tierra Media que encontré por ahí, para que os vayáis haciendo un poco la idea de mi libro

-…Ya estaba anocheciendo, pero aún así, un muchacho de mediana estatura y de unos quince años paseaba al borde del acantilado Koreniano. Voylax se tumbó sobre la hierba mojada, con los brazos cruzados detrás de la cabeza.

Tras él se alzaba la majestuosa y blanca Torre de Yoren, en la que su odioso tío, Roiyek Xraiff, reinaba en prosperidad desde hacía doce años.

Voylax cierra los ojos y suspira, con aire resignado; su tío y él se aborrecían mutuamente y, desde que sus padres murieron, cuando el tenía tan sólo tres años, su tío se había tenido que hacer cargo de él, haciéndole la vida imposible y obligándole a trabajar en la Torre como criado.

La suave brisa marina le azotaba en el rostro con fuerza; ese era el lugar donde se escondía cuando quería estar sólo, cuando estaba triste o preocupado y no quería hablar con nadie.

En aquellos tiempos, anochecía muy pronto y amanecía muy tarde, con lo cuál, la gente ya no estaba muy segura fuera de sus hogares. Así que, en el momento en que medio sol se escondía, las calles quedaban desiertas, sin un mísero ruido. Por lo menos eso sucedía en el Reino de Yoren. Poca gente salía en esos tiempos de sus reinos, y la poca gente que salía era la única que se enteraba de que pasaba en el resto del continente.

La gente era muy supersticiosa en esos tiempos inciertos, y a Voylax no le entusiasmaba la idea de tener que salir al día siguiente a una pequeña capilla a las afueras de Darlan, la capital de Yoren, junto a otros jóvenes, a unas horas en las que la oscuridad de la noche se cernía sin control sobre todo.

Tendría que pasar toda la noche sin dormir, sin hablar con nadie y sin salir fuera de la capilla. Si cumplía estos requisitos sería nombrado por fin caballero del reino, su sueño. Sin que nadie lo supiera, se había sometido a largos y costosos entrenamientos detrás de la Torre, desde hacía años.

Pero, Voylax tenía el extraño presentimiento de que algo iba a pasar esa noche, algo importante.

Sin embargo, el muchacho no sabía que lo que iba a pasar iba a ser tan crucial para la Tierra Media, que cambiaría el destino de la humanidad para siempre…